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Lagrimeo en el recién nacido

LAGRIMEO EN EL RECIÉN NACIDO

La causa más frecuente de que a un recién nacido le llore un ojo es la obstrucción congénita del conducto naso-lagrimal.

 

¿En qué consiste la obstrucción congénita del conducto naso-lagrimal?

La glándula lagrimal produce lagrimas constantemente para mantener los ojos lubricados. Las lagrimas abandonan la superficie del ojo a través del sistema de drenaje lagrimal que son unos conductos muy finos que van del ojo a la nariz. Aproximadamente, el 10% de los bebés nacen con el sistema de drenaje obstruido en uno o ambos ojos, y el conducto debe ir abriéndose a medida que el niño crece. Este porcentaje es incluso superior en recién nacidos prematuros.

 

¿Cómo es la anatomía del sistema lagrimal?

El drenaje lagrimal empieza por dos pequeñas aperturas llamados puntos lagrimales, uno en el párpado superior y el otro en el párpado inferior. Cada una de estas aperturas llevan a un pequeño tubo llamado canalículo el cual, a su vez, vacía la lágrima en lo que se conoce como saco lagrimal, que se sitúa entre la esquina interna del ojo y la nariz.. El saco lagrimal drena en un canal que se denomina conducto naso-lagrimal, que pasa entre estructuras óseas del lado de la nariz y lleva las lagrimas hasta la cavidad nasal. Normalmente la obstrucción de la vía lagrimal en los bebés se produce en la porción del conducto que discurre por la pared nasal, en su porción final.

 

 

 

Si el conducto naso-lagrimal esta bloqueado, las lágrimas se acumulan en la superficie ocular y llegan a desbordarse sobre los párpados y caen hacia la mejilla. Por otra parte, las lagrimas que se han acumulado en el saco lagrimal se quedan estancadas y pueden provocar infecciones como las conjuntivitis.

 

¿Cuales son los síntomas de la obstrucción del conducto lagrimal?

El síntoma más frecuente es el de lagrimeo excesivo incluso con producción mucosa. En ocasiones se puede sobre infectar y producir legañas, irritación ocular , e inflamación dolorosa de la zona palpebral. La historia clínica del proceso y un buen examen clínico de la zona habitualmente determina la causa del lagrimeo.

 

¿Es grave la obstrucción lagrimal congénita?

Es muy importante que los niños con un lagrimeo excesivo sean visitados por un oftalmólogo para determinar la causa del problema. En algunos niños las causas de lagrimeo excesivo pueden ser debidas a otros procesos diferentes a la obstrucción del conducto naso-lagrimal como el glaucoma que si es una patología grave. Por lo tanto, un oftalmólogo deberá realizar el diagnóstico diferencial.

 

¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento inicial incluye masajes frecuentes en la zona del saco lagrimal para forzar el paso de las lágrimas a través del conducto naso-lagrimal y conseguir abrir una pequeña membrana en el conducto que es la causante de la obstrucción. Es posible que su médico le recete también gotas o pomada antibiótica en los casos de conjuntivits asociada. Si no hay sobre infección no es necesario el antibiótico. Con el masaje se curan solos alrededor de un 90% de los casos durante los primeros 10 meses de edad.

Si pasados los 10 meses el masaje no ha liberado la obstrucción, está indicado realizar un SONDAJE. Una fina varilla metálica o sonda es introducida por el punto lagrimal hacia la nariz, pasando a través del conducto para así liberar las obstrucciones.

En niños más mayores es posible que sea necesario la colocación de un pequeño tubo de silicona para mantener el conducto lagrimal abierto (INTUBACIÓN) Este tubo se retira al cabo de algunas semanas

 

¿Cuáles son los riesgos y complicaciones?

En algunas ocasiones, el cuerpo produce un tejido de cicatrización que bloquea nuevamente el conducto de drenaje, lo que provoca que se tenga que repetir el procedimiento. Hemorragia e infección , que son riesgos comunes a todas las intervenciones, son muy poco frecuentes. Dada la edad de los pacientes se suele realizar con anestesia general o sedación profunda.

Como en cualquier procedimiento medico, pueden haber otros riesgos asociados que deben ser discutidos con el cirujano.

 

¿Qué efectividad tiene esta cirugía?

El lagrimeo y la producción de legañas queda resuelto en la mayoría de pacientes tras estos procedimientos, con poca o ninguna molestia postoperatoria.